Pocas veces enciendo la luz de día, como hoy. Es tiempo de meditar y pensar, y re pensar y focalizar. Es momento de tomar una decisión, elegir por donde seguir en este cruce de caminos. Mi vida sigue estancada, con excusas para distraerme pero estancada al fin. Encontré lo más cercano al amor que pude jamás soñar, y tengo que dejarlo ir. Tengo que dejarlo ir? Hay un plan de viaje, lejos. Tengo que dejarlo ir. Tengo que dejarlo ir? Son dos aventuras, y debo elegir cuál. Ambas tienen pros y contras. Ambas implican crecimiento personal. En una, viajar acompañado, y en otra, viajar solo. Mucho de mi me dice que tengo que tomar la segunda opción, que es la mejor, que es la correcta. Pero otra parte me dice que no, que si la tomo no hay vuelta atrás, y que es un grave error. No se que pasará con cualquiera de las dos, y para saberlo tengo que decidirme por una y quedarme con la eterna duda por la otra. Seguramente aparecerán nuevos viajes, y seguramente aparecerán nuevos amores. Pero este viaje es único, y este amor es único. No es algo que pueda tirar la moneda y ya. No. Es algo que requiere evaluación, y tiempo. Tiempo que ya no tengo. Se me va como arena entre las manos, o peor, como helio entre las manos, ya que no puedo palparlo ni retener una mínima partícula. Con cualquier decisión que tome, se que habrá placer y sufrimiento también. Pero lo peor, es que todo esto, lo planeé yo, yo solo me metí en este embrollo, y nadie más que yo solo puede resolverlo. En este momento, la vida se torna muy extraña. Demasiado extraña.
11.6.16
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario