Estaba en un edificio alto, muy alto. Tenía pileta. Yo me asomaba por una ventana, con mucho vértigo, y veía otros dos edificios muy altos, y abajo, lejos, la ciudad. Uno de esos dos edificios tenía una montaña rusa. Por un momento se pasa por mi cabeza la idea de que estaba muy alto, y que si el edificio se desplomaba, no habría posibilidad de sobrevivir. Entonces, el edificio comienza a balancearse de un lado a otro, sólo cinco balanceos, ya que en el quinto, el edificio comienza a caer, a mucha velocidad y de manera inevitable. Siento el vértigo de la caída en mi piel, en mis huesos, en mi alma.
Despierto ya de noche, entre escombros; sobrevivo a tal caos sólo por ser quien está soñando. Hay mucha gente armada, demolieron varios edificios y ahora están tomado a los sobrevivientes y los suben a un tren. Intento combatirlos, subo al tren y mato a algunos con las armas que les voy quitando; por momentos no logro esquivar y me disparan varias veces, pero al igual que hago siempre en sueños, desde hace años, vuelvo unos instantes atrás y me anticipo al movimiento del enemigo; por tanto no me disparan. Pero ya llega un momento que vienen muchos y debo desistir de mi intento, entonces huyo del tren, que arranca y se aleja con los encapuchados armados y los rehenes que tomaron.
Observo la ciudad, es de noche, el cielo limpio con estrellas y una luna llena que alumbra mucho las ruinas humeantes, los escombros de edificios. Comienzo a caminar y un perro que al principio intenta atacarme, luego que le demuestro que no voy a lastimarlo, comienza a seguirme. En el camino encuentro dos niños y una niña, de unos diez años todos, que estaban jugando entre los escombros. Ellos se juntan a mi, y tienen sed, y el perro también. Encuentro una canilla, y al abrirla el agua sale muy sucia, por lo que vamos a buscar algún negocio abandonado para ver si podemos rescatar algo de alimentos. Encontramos uno, y cuando voy a tomar una botella de agua, aparece un tipo con una escopeta, amenazando con disparar si intentaba llevarme eso sin pagar. Yo no tenía dinero encima, por lo que le pido llevármela en promesa de buscar más y luego reponerla. El tipo no cree en mi palabra, así que debo dejar la botella y retirarme.
Despierto en mi cama, cansado de ese sueño, pero con sueño aún, así que me sumerjo nuevamente.
Ahora estoy en mi casa, este sueño es más difuso y cuento con pocos recuerdos de él. Se que estaba siguiendo a alguien, como a un enemigo, que se contactaba conmigo por teléfono, y gracias a esa llamada con un sistema satelital lográbamos triangular la señal y captar su localización. Entonces viajo a buscarlo, y para llegar tengo un artefacto que flota, viajo por una ruta que tiene dos carriles separados, pero en ambos sentidos vienen autos y camiones en sentido contrario al que yo voy, y debo esquivarlos, pero mi nave voladora no es fácil de controlar y por momentos casi que se me da vuelta.
Despierto ya con dolor de cabeza, listo para comenzar mi domingo.