Revisando las imágenes del pasado sentí nostalgia.
Salí de mi casa, el cielo estaba nublado. Bajo los árboles abracé la materia del tiempo.
Y pude ver...
Pude sentir...
Pude encontrar...
Pude recordar...
Me dio el poder ausente en éste último tiempo.
Vivimos constantemente en situaciones que rara vez disfrutamos plenamente, sólo por tratarse de una rutina inevitable. Y no añoramos ese tiempo hasta que forma parte de un pasado imposible de volver.
Imposible para todos, pero no para mí.
Encontré la materia del tiempo casi sin buscarla. No supe de que se trataba hasta que sentí que mi alma caía en un vacío interminable. La ví brillar en mi habitación y al tocarla mis ojos se cegaron. Alejé mi mano y mi vista recuperó la normalidad. Pero sentí la necesidad de abrazarla. Y ahí lo descubrí.
Me ví de niño, andando en bicicleta. Pronto pude ver imágenes de mi vida que en mi memoria parecían estar borradas, pero estaban inaccesibles. Y sólo cuando estuve mejor, volví al presente con los ánimos renovados.
Hacía mucho tiempo que no la usaba. Casi dos años. Pero fue por olvidar que estaba ahí. Y ahora...
Ya me siento mejor.
