14.4.19

Buenos días

Hace tiempo ya que no te escribo, me han pasado tantas cosas.. Crecí mucho, aprendí mucho, perdí mucho, y hay cosas que se rehusan a cambiar. El cambio es inminente, pero aún así se aferran a lo que pueden, se esconden en recovecos ocultos a simple vista, o tras zonas de luz intensa haciendo más difícil su identificación.
Una vez hablamos sobre la luz y la sombra, esa dualidad eterna. Hoy lo recuerdo, pero aún así sigo estando enojada. Me enoja y no puedo aceptar que haya miedos que aún me corroen y erosionan por dentro. Quizá sea para pulir en mi interior lo que pueda herir aquello que almacene ahí, pero también siento que se escapan de mi control y destruyen lo que encuentran a su paso. Control, otra vez el control.
Emprendí un nuevo camino y en lugar de adaptarme sigo los mismos pasos que antes, llevándome todo por delante con ansiedad por llegar, sin valorar lo que transito y encuentro.
Sabés, me hace bien escribirte, siento la ira diluirse con el desahogo literario virtual.
Gracias por estar ahí, gracias por existir, y gracias a la vida por conectarnos.