4.10.08

Éso

De acuerdo, okey, si como no.-
Esta bien.

Resulta que creo tener la vida resuelta. Creo completarla, busco las formas. Logro vencer las barreras. Romper esquemas. Aceptarme tal cual soy, lo bueno, lo malo, lo tonto, lo sano, lo neutro. Todo.
Acepto cumplidos, criticas, insultos.
Vivo, trabajo, gano, gasto, como, expulso. Transpiro. Respiro.
Hay días que no puedo más. Hay días que quiero dar más.

Hay muchas veces, recurrentes, cercanas.. Pienso en la muerte. En mi muerte. En eso. En que pasa. Porque se lo que es estar vivo. Se lo que es bordearla, estar a punto de cruzar para no volver. Pero juro solemnemente que tengo mucho, pero mucho miedo. Una angustia terrible, un dolor seco, sin culpables, sin heridas, hasta podría decirse dolor de algo que no lastimó aún, que no cortó ni golpeó. Algo que tortura sin tocarme, sin rozarme siquiera, sin oírlo. Sólo el hecho de saber que está allí. Esperándome, hasta cuando sea o yo lo haga.
Miedo, terror, pánico, angustia. El saber que nada de lo que haga, diga, piense va a salvarme. Que por más que tenga lo que tenga, que por más fuerte que me agarre de lo que sea, me va a llevar. Que todo se va a terminar como lo conozco. Que va a terminar. Que me voy a morir.
El miedo desgarrador de saber que todo tiene un ciclo, se me rompe algo y lo arreglo o compro otro. Me roban y compro otro. Me despiden del trabajo y bueno, es sólo un trabajo, sigo vivo aún. Pero si muero, me muero. Y no hay regreso, no hay retorno. No.
Y no quiero olvidar ésta vida, porque me encanta, por que la acepto así y hasta a veces yo decido como vivir a pesar de que me doy cuenta de que hay un destino, que yo elijo que asiento ocupar de éste tren, pero se que tarde o temprano va a llegar a la terminal (a menos que me arroje precipitadamente por la ventanilla del tren en movimiento). Hasta si me bajo en una estación, tarde o temprano subiré a otro tren que me llevará al mismo lugar, a la terminal, a mi muerte.
Pero tampoco quiero no morir, bajarme en cualquier estación a mirar como todos pasan en sus trenes y no vuelven más. Y me voy quedando solo. No, no quiero éso. Es como si tan solo deseara que a veces el tiempo se detenga así como está, que no se vaya nadie, que no se desgasten las telas, que no se arruguen las pieles, que no se caigan los cabellos, que no se desarrollen enfermedades terminales. Porque es eso. No sabía que es lo que quería. Pero ahora creo que sí. Quiero que el tiempo no pase más. Que el tren nos lleve a todos a un lugar sin fin, sin fin real.
Tengo miedo. Demasiado y cada vez más, mas que nunca, más que en toda la vida que llevo. Y no es que ha sido mucha, será por ir perdiendo y sufriendo? o por darme cuenta del paso inexorable del tiempo y que no hay vuelta atrás?
Me doy cuenta asustado que ayer hablaba de septiembre como algo lejano, pero resulta que ayer no fue 'hace un día atrás' sino Abril, y que Septiembre ya pasó, ya pasó todo y ahora llegó Octubre, y Septiembre no vuelve más, como ningún otro día. Tantos días. Tantos días llevo vividos, que realmente no quiero hacer la cuenta exacta porque la idea es monstruosa. Me generaría más traumas. Pero mi cerebro es traicionero, y no puede parar de pensar, no le gustan las prohibiciones, y me dice una aproximación de más de 7800 días vividos. 7800! y no puedo acordarme de uno sólo todo completo. Es más, debo recordar cosas sueltas de como mucho, 500 días. Aunque mi cerebro recuerda lo que quiere, las cosas están ahí, tengo acceso cuando él lo desea o cuando hago un esfuerzo tremendamente grande para buscar.
Para que vivimos tanto entonces? para filtrar lo que hacemos cada día? para rescatar pequeñas cosas?
Hay un destino, por lo menos en mi vida, lo puedo ver. Es sencillo, sólo hay que estar atento, son pequeños detalles. Cosas que no puedo hacer, porque algo me lo impide, y luego me doy cuenta que fue mejor que no sucedan. Lo mismo con lo que pasa y pienso que fue un error, comprendo que por algo sucedió. Conocer la gente que conozco, y de igual forma los que no. Saber que si deseo algo demasiado sucede. Saber que todo vuelve. Saber que tenemos poderes inconscientes. Que podemos salvar una vida con una palabra correcta e inconsciente, o que podemos arruinarla de la misma forma. Que muchos viven por vivir. Que viven haciendo cosas para no pensar. Que yo intento lo mismo, sin resultado. No puedo mentir, no a ciertas personas, y hay ciertos temas que no puedo mentirle a nadie. Menos a mí. No me puedo engañar.
Se que alguien leerá esto. Se que muchos no lo harán. Se que hay quien no estará de acuerdo. Alguien puede pensar similar.
Se que se me dio un don de poder expresarme con una fluidez natural, sólo cuando en realidad puedo hacerlo, cuando mi cabeza necesita alivianar la presión, escupir palabras, letras, números, símbolos y crear todo esto para que alguien lo lea y me diga su opinión, o no. Simplemente largarlo y que cada cual decida que hacer con esta radiografía más extensa jamás escrita por mi, acerca de mi mayor miedo, ese que nada aún puede detener, sólo me queda como opción angustiarme y llorar, si llorar, y sentir mucho mucho miedo, y que la cabeza no pare de pensar, y rogar desde lo más profundo de mí que suceda algo que me haga dejar de pensar en eso, que pare mi cabeza, que se distraiga. Hasta que sucede. Mayormente son sueños, el dormirme lo detiene.
Quizás, (ojalá), la muerte sea un sueño profundo.
Sólo éso. Y que podamos recordar nuestra vida, vivirla con peces azules y verdosos que cuelgan de árboles como manzanas. Y podemos volar. O hablar con los que ya no están, decirle tantas cosas que nos quedamos y siempre quisimos decirles, y verlos sonreir y abrazarlos y.. Que todo sea como antes.
Ojalá.