Aves migratorias en el cielo de la mañana, blancas, parecen gaviotas. Migran hacia el oeste, en grupos grandes, muchos, al punto que si las contaba hacía algo así como mil dos, o mil tres. Pero no las conté. Pensé en las migraciones humanas, acortadas de vuelos naturales, pero reales como el destino de cada ser. Mi propia migración, en parte deseada y a la vez temida, los cambios me dan un poquito de miedo, si es cuestión de confesarse. Porque implica pérdidas, y a la vez ganancias. Siempre veo las pérdidas primero.. Sólo es parte de la vida, parte de uno mismo. Son todas partecitas que hacen un todo, no queda tan bien un rompecabezas incompleto como uno con cada pieza, se ve mas lindo y te da una sensación de completo, de plenitud que es inigualable. Ahora me siento completo en partes, veo dibujos armados, pero faltan piezas. Lo sé, mas allá de lo que mis ojos ven.
Quizá, solo deba migrar un poquito más..