30.3.07

Intentos (¿en vano?)

Una tapia Una pared
Un paredón Un obstáculo
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No puedo verlo, pero se que está ahí. Delante mío. Imposible de demoler. Sólo traspasable por arriba. Pero es muy alto. Tengo quienes me ayudan a subirme y quienes me dicen que es mejor quedarme de este lado. Pero no debo depender de nadie. Debo subir sólo. Por más que es más fácil con la ayuda de los demás, es un desafío que debo atravesar solo. Comienzo a intentar trepa por esa pared lisa y vertical y siento manos que me tiran abajo.
Caigo.
Intento.
Me atrapan.
Caigo.
Por momentos, me dejo ayudar por quienes quieren hacerlo.
Caigo.
Quiero encontrar una puerta, un boquete, una ventana, un final de la pared hacia los lados.
Pero no.
Y caigo.
Otra vez.
Y entonces pienso: ¿realmente debo atravesarla ahora? ¿o es que acaso no es el momento?
Pero hay tres voces dentro mío. La primera me hace esas preguntas. La segunda le responde que sí, es el momento, que debo atravesarla. Como sucedió una vez con el desafío Naranja, debo enfrentarla para avanzar hacia la siguiente etapa. Y la tercera voz...
La tercera soy yo. ¿Qué es lo que creo yo?
No lo sé. Tantas voces ajenas, externas e internas no me dejan responderme.
Origen primario me cuestionó una vez: ¿Qué es lo que piensas hacer de tu vida?
Y yo huí. Era una pregunta muy abarcativa. No pude darle la respuesta por la simple razón de que no podía responderme a mí cada vez que me lo cuestionaba. Y es muy abarcativo para tan poco tiempo.
Porque, ¿acaso pueden saber los humanos qué es la vida?
Yo en este tiempo que estuve aquí, me interné en su raza para entenderla. Pero hay cosas que ni ellos entienden.
Pude ver y apreciar cosas de su vida cotidiana que ellos ignoran. Y, por estar tanto tiempo entre ellos, olvidé mi misión. Ellos lo saben. (¿Quiénes son ellos? los que me enviaron aquí. ¿Qué son ellos? ya no lo recuerdo) En cuanto cumpla mi objetivo en este lugar, he de regresar a mi origen.
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Pero realmente no se si quiero regresar. Tanto estar con humanos me ha dado deseos de ser uno más.

12.3.07

Historia 65

Los perros me entienden. Algunos me ladran, otros me miran fijo y no dicen nada. Otros me mueven la cola. Otros esquivan mi mirada cuando los miro fijo. Hay otros que solo están conmigo por interés propio. Pero hay otros que se acercan a mí ya después de haber sido lastimados mucho en esta vida. -Quizás como muchos humanos- Complementamos afectos quizás solo por un poco tiempo, pero suficiente para poder seguir adelante. Los perros callejeros son un completo enigma. Realmente hay alguien dentro tuyo?, hay alguien detrás de esos ojos fijos, dentro de ese cuerpo cubierto de pelos? -Dük Limba-

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Ella es Hanna; se escapa de las cámaras pero es muy fotogénica. Tiene aproximadamente 10 años, entró en nuestra vida cuando la dejaron atada con un alambre en el cuello al esqueleto de un auto abandonado enfrente de casa. Era solo una cachorrita, mi hermana la vió y con una pinza cortó el alambre del cuello. La perrita adoptó ese auto como su hogar y dormía ahí dentro todas las noches. Una vez prendieron fuego el auto y afortunadamente no le pasó nada. Pero cuando volvió a dormir allí su cuerpo se llenó de cenizas y su pelaje marrón se volvió gris. Crecía rápidamente con el alimento que le dábamos los vecinos y tenía varios nombres, ahora solo recuerdo “Chiquita” y “Mara” (se lo puso una vecina por Diego Armando Maradona -?-). Pronto se llevaron las chapas del auto y la perrita comenzó a dormir en la puerta de mi casa, ya que mi madre la bañaba, le proporcionaba una gran dosis de afecto y le daba de comer. Al tiempo pasó a estar del lado de adentro de la reja y, luego de muchas veces de convencer a mi padre se ganó el fondo.
Cuando mi madre falleció en el año 2002 me hice cargo de mi hermana peluda, llamada Hanna por mi hermana desde que ya fue oficialmente nuestra. En estos 10 años de vida ha tenido diversas enfermedades, pero siempre siguió adelante por el amor a la vida que tiene. Siempre conservó el espíritu de perro callejero que la mantiene aún joven y alegre. Nunca mordió a nadie, ni siquiera a algún ladrón en las veces que entraron a robar. Es muy sociable. Es una parte más de mi vida. -Marko-

7.3.07

Persecuciones comunes..

Es para mí? lo tomo o lo dejo pasar? se puede saber que pasa por dentro cuando la puerta está cerrada? tengo que conformarme con lo que hay en el frente? están las ventanas abiertas? el aire fluye o acaso se estancó la humedad? hay alguna forma de no lastimar a la frágil hormiga? si quiero ayudarla a subir y en el intento corro el riesgo de aplastarla con mis enormes manos, qué debo hacer? si el viento de la tormenta que parecía lejana desvanece tus señales de humo, cómo hago para verlas? si me asusto por ideas mías, cómo hago para dejar de pensar? y si acaso no quiero dejar de pensar? qué sucede si algún día inconcientemente dejo de ser yo? quién podría salir más lastimado? cómo se hace para salir a flote si el ancla se hunde? quién es capaz de enseñarme a nadar sin miedos? cuán alto debo subir para descubrir que mi miedo a las alturas no perecerá? cómo hago para salir adelante en el futuro presente? cuándo dejara de girar la bobina cerebral? cuándo dejarán de retumbar esos pasos en mi cabeza? cómo puedo encontrar el mar en medio del campo? quién dejará que el sentimiento fluya? qué es ese zumbido incierto entre los humanos? cómo hacen todos para ignorar? cómo hacen para hacer de cuenta que nada sucede? cuánto tiempo más debo esperar bajo el sol a que llegue la lluvia? quién puede darme las respuestas?




Qué debo hacer?

1.3.07

No señales

Y si fuera una señal? fuckins supersticiosos. Nada me molesta más que así lo crean. NO ES UNA SEÑAL. Es lluvia. Simplemente lluvia. Una cabrona y jodida lluvia que arrasó con todo. Que lavó todo. Que desvió todo. Pero no deja de ser lluvia. Hermosa lluvia. Poderosa lluvia. Presagio de buenos augurios. Nada más que la misma lluvia de siempre.
Pero lo que más me molesta es que estoy empezando a creerles.