12.3.07

Historia 65

Los perros me entienden. Algunos me ladran, otros me miran fijo y no dicen nada. Otros me mueven la cola. Otros esquivan mi mirada cuando los miro fijo. Hay otros que solo están conmigo por interés propio. Pero hay otros que se acercan a mí ya después de haber sido lastimados mucho en esta vida. -Quizás como muchos humanos- Complementamos afectos quizás solo por un poco tiempo, pero suficiente para poder seguir adelante. Los perros callejeros son un completo enigma. Realmente hay alguien dentro tuyo?, hay alguien detrás de esos ojos fijos, dentro de ese cuerpo cubierto de pelos? -Dük Limba-

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Ella es Hanna; se escapa de las cámaras pero es muy fotogénica. Tiene aproximadamente 10 años, entró en nuestra vida cuando la dejaron atada con un alambre en el cuello al esqueleto de un auto abandonado enfrente de casa. Era solo una cachorrita, mi hermana la vió y con una pinza cortó el alambre del cuello. La perrita adoptó ese auto como su hogar y dormía ahí dentro todas las noches. Una vez prendieron fuego el auto y afortunadamente no le pasó nada. Pero cuando volvió a dormir allí su cuerpo se llenó de cenizas y su pelaje marrón se volvió gris. Crecía rápidamente con el alimento que le dábamos los vecinos y tenía varios nombres, ahora solo recuerdo “Chiquita” y “Mara” (se lo puso una vecina por Diego Armando Maradona -?-). Pronto se llevaron las chapas del auto y la perrita comenzó a dormir en la puerta de mi casa, ya que mi madre la bañaba, le proporcionaba una gran dosis de afecto y le daba de comer. Al tiempo pasó a estar del lado de adentro de la reja y, luego de muchas veces de convencer a mi padre se ganó el fondo.
Cuando mi madre falleció en el año 2002 me hice cargo de mi hermana peluda, llamada Hanna por mi hermana desde que ya fue oficialmente nuestra. En estos 10 años de vida ha tenido diversas enfermedades, pero siempre siguió adelante por el amor a la vida que tiene. Siempre conservó el espíritu de perro callejero que la mantiene aún joven y alegre. Nunca mordió a nadie, ni siquiera a algún ladrón en las veces que entraron a robar. Es muy sociable. Es una parte más de mi vida. -Marko-

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