Soñé con un inodoro, que al bajar el agua, caía una toalla y se tapaba, comenzaba a salir agua y saqué la toalla con mucho asco, pero el agua seguía saliendo y yo intentaba destaparlo con una sopapa.
Después desperté en lo que creía era un subte, pero resultó ser un tren. Iba camino a Junín, pero el recorrido iba por la costa atlántica; es más, en un momento las vías cruzaban por arriba del mar. Vi el mar, inmenso y azul, era de mañana y el sol recién subía. Pasamos por Pinamar. Después llegamos a Junín, pero estábamos en un aeropuerto. En el tren venía mi mejor amigo con tres extranjeros que había conocido. Se besaba con uno de ellos. En la terminal del aeropuerto, los tres extranjeros se habían subido a un carrito maletero y con matafuegos se impulsaban por los pasillos. Mi amigo los corría por detrás diciéndoles que no se puede hacer eso. Se metieron por un pasillo como para abordar un avión y una azafata les dijo que no estaba terminado, pero no le entendían el idioma porque eran extranjeros. Mi amigo los corría detrás. Llegó tarde, se habían caído de gran altura, y estaban los tres muertos en el piso. Yo le decía que me recordaba a los amigos de Zoolander, jugando con combustible sin pensar en el riesgo, mi amigo me decía fríamente que el muchacho que se estaba besando tenía poco más de 40 años y no podía tener erecciones. Luego, desde el mismo aeropuerto, me tomé un avión a Santiago de Chile, y como no había hospedaje disponible en dicha ciudad, nos llevaban en micro al hotel más cercano disponible; en Buenos Aires. Volvía, y ya llegando cerca de mi casa, pasamos por cerca del gimnasio que tiene sede en Castelar, lo veo muy renovado y me da ganas de ir a conocerlo, veo la pileta y siento ganas de nadar. Pero observo bien, y había dos: estaban discriminadas por sexo, mujeres por una pileta y hombres en otra.
Aparecí en mi casa, mi padre había llegado de vacaciones o algo similar, y estaban mis hermanas en casa. Iban a preparar asado, y yo tenía que irme. Tenía que trabajar y después cursar en la facultad. Recordé que era jueves, y no tenía que trabajar, y al día siguiente tampoco; y que no me había anotado para estudiar así que de todas formas no valía la pena ir hasta allá. Luego estaba observando el campo frente a casa y veía un arbusto moviéndose cuando estaba más cerca, se transformó en un auto. Me subí al auto porque tenía que volver a mi casa, aunque ya estaba ahí, pero me subí. Así que aparecimos en la autopista, una mujer en el asiento delantero manejando y yo detrás, ella iba hasta capital, me iba a dejar en Acceso Oeste, Gaona y Vergara. Me preguntaba si conocía de subtes, si había una estación en una calle de Capital que yo no conocía; yo le preguntaba a dónde tenía que ir y desde dónde, mientras por dentro recordaba cuando era cadete y conocía muchos recorridos de subtes y colectivos. Seguimos andando por la autopista y apareció un auto de contramano que esquivamos. Luego, llegando al peaje, se cruzaban autos de izquierda a derecha. Al momento de salir, la rampa era demasiado vertical y en primer intento no lo logramos, y caíamos para atrás. Lo volvió a intentar con más impulso y lo logramos. Luego quedamos parados en la subida de la rampa. No recuerdo bien la situación pero estábamos ella, yo, un empleado de la autopista y un amigo de ella que era sordo y casi ni hablaba, se expresaba por gestos. Yo le entendía bastante bien, el empleado de la autopista no, e incluso se burlaba de él; y en un momento el chico sordo luego de una de las tantas bromas de mal gusto del empleado, lo golpea y se enfurece, toma un fierro del suelo y comienza a golpear las divisiones entre la autopista y la calle colectora. Las divisiones eran de vidrio, se rompen. El muchacho comienza a llorar, diciendo que estaba cansado; no era mudo pero al ser sordo hablaba extraño. Amenazaba con lanzarse desde la altura a través de los vidrios que rompió (porque al haber subido con el auto por la rampa, estábamos a un a altura de uno a dos pisos del suelo); se escuchaban sirenas de patrullas de policía que venían, y luego de forcejear con la muchacha finalmente se lanza. Los policías ven que se lanza, ven el cuerpo en el piso del joven y se van.
Aparecí en casa de alguien que yo iba a visitar, estaba en algún lugar de España. Llevaba bolsas con comida, y los que yo iba a visitar, eran una familia, no hablaban español pero hablaban un inglés tan malo como el mío, así que nos entendíamos. El marido de la mujer que iba a visitar me decía que había llevado mucha comida y yo le explicaba que lo que sobrara era para ellos; no me entendía de primer intento así que se lo volvía a explicar. Luego le daba las bolsas a la mujer, y la hija de ellos me decía algo que no recuerdo, pero ella hablaba en español, tenía cinco años así que deduje que se crió allí en España. Luego comienzo a hablar con la mujer cosas que no recuerdo, mientras le ayudo a vaciar las bolsas de comida. Ella estaba preparando milanesas y le pregunto si puedo ayudarla a cocinar. Me miró, me sonrió y preguntó si estaba seguro de querer ayudarla, por dentro pensé si se burlaba de mí, si desconfiaba que yo pudiese cocinar o si simplemente se alegraba y sorprendía de que un hombre quisiera ayudarla a cocinar (eran de alguna etnia oriental donde por cultura las mujeres hacen todo el trabajo). Me da un pedazo de carne para que lo enharine y luego me explica como freírlo en una olla llena de aceite, como con 4 o 5 litros de aceite caliente. Le pregunto (siempre hablando en inglés extraño) si sabía español, recordando que yo había hablado en español con su pequeña hija, y me dice que muy poco. Me pregunta si yo hablaba español y le digo que es mi idioma nativo. Le pregunto por su idioma nativo y me dice 'asiático', le manifiesto nunca haber oído nada al respecto de ese lenguaje. Luego me quedo observando cómo preparaba las milanesas, y veo que separa la carne roja de lo que parece ser una cola de escorpión muy grande; le manifiesto nunca haber probado carne de escorpión mientras pienso que si la cola es de ese tamaño el escorpión debía de ser muy grande, como del tamaño de un perro mediano.
Sigo pensando y se me ocurre que con tanta cultura nueva, idiomas y animales desconocidos, es como si estuviese en una película de ciencia ficción.
Son cosas que suceden en la mente luego de 12 horas de sueño continuado.
Después desperté en lo que creía era un subte, pero resultó ser un tren. Iba camino a Junín, pero el recorrido iba por la costa atlántica; es más, en un momento las vías cruzaban por arriba del mar. Vi el mar, inmenso y azul, era de mañana y el sol recién subía. Pasamos por Pinamar. Después llegamos a Junín, pero estábamos en un aeropuerto. En el tren venía mi mejor amigo con tres extranjeros que había conocido. Se besaba con uno de ellos. En la terminal del aeropuerto, los tres extranjeros se habían subido a un carrito maletero y con matafuegos se impulsaban por los pasillos. Mi amigo los corría por detrás diciéndoles que no se puede hacer eso. Se metieron por un pasillo como para abordar un avión y una azafata les dijo que no estaba terminado, pero no le entendían el idioma porque eran extranjeros. Mi amigo los corría detrás. Llegó tarde, se habían caído de gran altura, y estaban los tres muertos en el piso. Yo le decía que me recordaba a los amigos de Zoolander, jugando con combustible sin pensar en el riesgo, mi amigo me decía fríamente que el muchacho que se estaba besando tenía poco más de 40 años y no podía tener erecciones. Luego, desde el mismo aeropuerto, me tomé un avión a Santiago de Chile, y como no había hospedaje disponible en dicha ciudad, nos llevaban en micro al hotel más cercano disponible; en Buenos Aires. Volvía, y ya llegando cerca de mi casa, pasamos por cerca del gimnasio que tiene sede en Castelar, lo veo muy renovado y me da ganas de ir a conocerlo, veo la pileta y siento ganas de nadar. Pero observo bien, y había dos: estaban discriminadas por sexo, mujeres por una pileta y hombres en otra.
Aparecí en mi casa, mi padre había llegado de vacaciones o algo similar, y estaban mis hermanas en casa. Iban a preparar asado, y yo tenía que irme. Tenía que trabajar y después cursar en la facultad. Recordé que era jueves, y no tenía que trabajar, y al día siguiente tampoco; y que no me había anotado para estudiar así que de todas formas no valía la pena ir hasta allá. Luego estaba observando el campo frente a casa y veía un arbusto moviéndose cuando estaba más cerca, se transformó en un auto. Me subí al auto porque tenía que volver a mi casa, aunque ya estaba ahí, pero me subí. Así que aparecimos en la autopista, una mujer en el asiento delantero manejando y yo detrás, ella iba hasta capital, me iba a dejar en Acceso Oeste, Gaona y Vergara. Me preguntaba si conocía de subtes, si había una estación en una calle de Capital que yo no conocía; yo le preguntaba a dónde tenía que ir y desde dónde, mientras por dentro recordaba cuando era cadete y conocía muchos recorridos de subtes y colectivos. Seguimos andando por la autopista y apareció un auto de contramano que esquivamos. Luego, llegando al peaje, se cruzaban autos de izquierda a derecha. Al momento de salir, la rampa era demasiado vertical y en primer intento no lo logramos, y caíamos para atrás. Lo volvió a intentar con más impulso y lo logramos. Luego quedamos parados en la subida de la rampa. No recuerdo bien la situación pero estábamos ella, yo, un empleado de la autopista y un amigo de ella que era sordo y casi ni hablaba, se expresaba por gestos. Yo le entendía bastante bien, el empleado de la autopista no, e incluso se burlaba de él; y en un momento el chico sordo luego de una de las tantas bromas de mal gusto del empleado, lo golpea y se enfurece, toma un fierro del suelo y comienza a golpear las divisiones entre la autopista y la calle colectora. Las divisiones eran de vidrio, se rompen. El muchacho comienza a llorar, diciendo que estaba cansado; no era mudo pero al ser sordo hablaba extraño. Amenazaba con lanzarse desde la altura a través de los vidrios que rompió (porque al haber subido con el auto por la rampa, estábamos a un a altura de uno a dos pisos del suelo); se escuchaban sirenas de patrullas de policía que venían, y luego de forcejear con la muchacha finalmente se lanza. Los policías ven que se lanza, ven el cuerpo en el piso del joven y se van.
Aparecí en casa de alguien que yo iba a visitar, estaba en algún lugar de España. Llevaba bolsas con comida, y los que yo iba a visitar, eran una familia, no hablaban español pero hablaban un inglés tan malo como el mío, así que nos entendíamos. El marido de la mujer que iba a visitar me decía que había llevado mucha comida y yo le explicaba que lo que sobrara era para ellos; no me entendía de primer intento así que se lo volvía a explicar. Luego le daba las bolsas a la mujer, y la hija de ellos me decía algo que no recuerdo, pero ella hablaba en español, tenía cinco años así que deduje que se crió allí en España. Luego comienzo a hablar con la mujer cosas que no recuerdo, mientras le ayudo a vaciar las bolsas de comida. Ella estaba preparando milanesas y le pregunto si puedo ayudarla a cocinar. Me miró, me sonrió y preguntó si estaba seguro de querer ayudarla, por dentro pensé si se burlaba de mí, si desconfiaba que yo pudiese cocinar o si simplemente se alegraba y sorprendía de que un hombre quisiera ayudarla a cocinar (eran de alguna etnia oriental donde por cultura las mujeres hacen todo el trabajo). Me da un pedazo de carne para que lo enharine y luego me explica como freírlo en una olla llena de aceite, como con 4 o 5 litros de aceite caliente. Le pregunto (siempre hablando en inglés extraño) si sabía español, recordando que yo había hablado en español con su pequeña hija, y me dice que muy poco. Me pregunta si yo hablaba español y le digo que es mi idioma nativo. Le pregunto por su idioma nativo y me dice 'asiático', le manifiesto nunca haber oído nada al respecto de ese lenguaje. Luego me quedo observando cómo preparaba las milanesas, y veo que separa la carne roja de lo que parece ser una cola de escorpión muy grande; le manifiesto nunca haber probado carne de escorpión mientras pienso que si la cola es de ese tamaño el escorpión debía de ser muy grande, como del tamaño de un perro mediano.
Sigo pensando y se me ocurre que con tanta cultura nueva, idiomas y animales desconocidos, es como si estuviese en una película de ciencia ficción.
Son cosas que suceden en la mente luego de 12 horas de sueño continuado.