En ese preciso momento, cuando cualquiera podría haberse dejado morir sin más, tomé la decisión de seguir adelante. Mas bien me obligué. Y es que siempre seguí adelante, y lo seguiré haciendo. Ésa es la historia de mi vida.
Por falta de tiempo, de ganas, por comodidad o incomodidad y por varios motivos más, hubo textos que no llegaron al blog. Pero como fueron creados para estar aquí, los voy a ir subiendo.
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