Volvía a mi pueblo y en el colectivo las casas cada vez eran mas bajitas. Llego hasta donde termina, camino entre vientos refrescantes hasta mi casa, hay escarabajos por doquier. Llegando, los perros molestos comienzan su cadena de ladridos en efecto domino que le advierte a cualquiera que estoy allí. Al ingresar a mi jardín hay un sapo. Arañas. Mosquitos. Dos libélulas juegan con la luz. Adentro, una hormiga perdida que no sabe ni donde está. Una mosca. Mosquitos. Alguna cucaracha que no llego a ver.
Y un saltamontes. Que vuela. Y salta montes.
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