Hay veces que no me perdono por ser como soy, me castigo por ello y solo en la oscuridad, pienso, reflexiono. Luego, vuelvo a unirme a mí.
Pero vuelvo a equivocarme, y lo peor de todo, a culpar a los demás.
Me encantaría que un día la historia siga:
'Entonces, luego de meditarlo largo rato, finalmente se sentó en su escritorio y comenzó a escribir la historia de su vida, pensando claramente hasta el más mínimo detalle. Eso sí, la escribía con lápiz. Por si al revisar había algo que no le gustaba y debía modificarlo.
No, ya no era el mismo; algunos pequeños, mínimos detalles habían cambiado.'
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