Acompáñame, para que no despierte un día habiéndome dado cuenta de que desperdicié mi vida.
Devélame la diferencia entre lo que quieres y no te animas a lo que no quieres y no te animas.
Descíframe el enigma de ése cuento en el que dice 'pensé que usarías un cuchillo para matarme, pero elegiste el amor, el arma más dolorosa; la que mata lento'.
Cúentame más historias de tus antepasados, ésas que tanto bien me hacen.
Deléitame con sorpresas increíbles no por su valor monetario sino por ser pequeñas e insignificantes, pero poderosas.
Intégrame en ésa conversación de adultos (es que he crecido ya).
Alégrame como al comienzo de la primavera, cuando los jazmines aún no aparecían pero yo los esperaba ansiosamente para regalártelos todos a ti.
Amárgame con dulces esperas de saber que desapareces pero sigues pensando en mí.
Hazme sentir especial nuevamente, que ya siento que me apago. Y cada vez escribo más.
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