29.11.08

Agraciado

Tengo miedo, tengo ganas, y tengo miedo, y tengo ganas. Y tengo miedo.
Porque puedo perderme en tu mirada, pero ella está ahí, y en realidad está allá y yo estoy acá pero quiero estar ahí, allá, con vos, y acá, conmigo, con ellos.
Por un día, viajé. Todo mi entorno viajó, pero no estabas. Y todo es tan distinto así..
Mis amigos escuchan y comprenden, contrariamente a mis nefastos pensamientos en que rechazan y burlan.
Yo quiero. Y tengo miedo de ilusionarme o de ilusionarte, de espantarte o de espantarme. De que todo sea un fracaso o de que sea perfecto. Si, tengo miedo también de que salga bien, porque se que voy a perder. Hay que ver cuánto estoy dispuesto a perder por mí. Porque, para ser sincero, todo esto es por mí; siempre es por uno mismo, y en efecto rebote de tanto ego salís beneficiado, porque hay un momento en que el egoista se muere y repentinamente todo lo que es mí pasa a ser de dos.


Aunque, ahora lo siento de dos, porque es distinto. No me había sucedido antes. Ahora por ese lado todo es perfecto. Hay otras dificultades, pero nada es imposible cuando estás seguro de qué es lo que querés.
Siempre esperé lo mismo, la seguridad del otro lado. Pero ahora, recién ahora puedo darme cuenta que de eso se trata. De algo invisible, de un tabú sentimental, de una censura psicológica, de algo innecesario, de algo que se dice sin decirlo, que se ve sin mirar, que se escucha sin prestarle atención. Algo tan imperceptible y tan obvio, algo que está en el aire, a través del tiempo y el lugar, sorteando distancias, mares, océanos, ríos, bosques, campos, ciudades, montañas, religiones, personas, murallas, barcos y edificios. Algo que puede anexar dos puntos en el universo, por más distantes que se encuentren. Que puede hacer que se vean las mismas estrellas o las mismas tormentas, que se hable el mismo idioma, que el cantar de los pájaros sea el mismo, aunque los pájaros no sean los mimos. Es lo que hace que el mundo funcione, que las personas accionen, lo que hace que se escriban libros, que se filmen las películas, que se saquen fotografías, que se cree el arte, lo que hace al lenguaje fabricar palabras dulces, lo que hace que todo, absolutamente todo tenga su lado lindo y colorido, aunque más no sea por la ínfima cantidad de un microsegundo; el tiempo necesario para descubrir que al fin y al cabo la vida tiene un sentido:

No hay comentarios.: