2.9.08

Una menos

Me atropelló un auto rojo que cruzó rápido el semáforo en amarillo.
Y fue mi culpa porque yo crucé sin mirar.
Me pegó del lado derecho del cuerpo, rodé sobre su parabrisas rompiéndolo y cuando frenó volví sobre el auto y caí al asfalto rodando.
Raspado.
Cortado.
Quebrado.
Sangrando.
.
.

Lo peor de todo es que no morí al instante, presencié todo, sentí todo dolor, cada sonido, y estaba en el suelo, muerto de miedo, lamentándome, viendo con el ojo derecho como la gente me miraba y comentaba, porque el izququierdo debía estar cubierto de la sangre que me brotaba de la cabeza.
Y ví como todo se apagaba lentamente mientras el cuerpo dejaba de dolerme.
Y me ví ahí tirado la calle.
Pero no había cuerpo ni sangre ni gente mirando.
Nada ya.

1 comentario:

Dük Limba dijo...

Lo leo.. y aun hoy el recuerdo está tan fresco como si recién hubiese sucedido.. como lo hace?