5.8.08

Al otro lado

Puede suceder en cualquier momento, sin previo aviso. El reloj pasa las doce, pasa un tema, suena un flash.. y de pronto, está ahí, cambia todo y veo como no lo creo. Mi mano se deshace en otras como granos de arena, mis pulmones se llenan de óxido que ronda la superficie, y las imágenes/personas/sensaciones/y/movimientos se cuelgan, como en una computadora y se repiten. Quiero volver el tiempo atrás (y lo consigo).
Llego y duermo, despierto y había vuelto. Por la tarde, arribo el hogar y había tanto para ver, sentir y abrazar que mis sentidos no dan a basto. Y para liberación subterrenal, otra vez se acciona la surrealidad real, veo círculos, magia, liberación y mucha fuerza, mucha energía. Hubo un pozo y yo estaba en el centro. Y todos me miraban, y no porque me hubiese caido, sino porque yo lo había creado con mis giros.
Luego, todo se ordenó por su fuerza de voluntad (nuestra) y por nuestra voluntad el aislamiento espontáneo me trajo más fuerzas, hasta incluso para el insomnio.
Al día siguiente era yo otra vez. Los recuerdos latentes de los últimos días, las dudas de lo real y lo imaginario rondaban en mí. Cuando el sol comenzó a caer lejos de nosotros, los colores tornaron en grises; y antes de que todo sea negro volví a viajar y a observar todo. Sensaciones se sucedían, luego díalogos y cuando éramos tres entes -blanco, verde y naranja-, la noche nos cubría por fuera de los edificios (mientras que en otro lugar amanecía ya). Luego fuimos luz, vida y fuego, mientras yo me preguntaba cuánta luz podía emotir y si no se agotaba. Finalmente así fue, se alejó volando y mientras naranja y verde se fusionaban yo escupía bolas de pelos, tomando posturas de gato pero en 7.2 grados de la escala richter. Frío, calor, transpiracíon y tensión en opuestas direcciones, anillo, ropa, abrigo, campera, bolsillo, jabón, sonrío.
45 minutos.
Ahora llego mi momento geográfico de amanecer.
Arranco.
Estomágo vacío, sigo en transe y por éso no coordino ni soy yo. Mi estómago se revuelve, tengo punzadas, cuchilladas.. Y al llegar al espejo me veo, pero no veo mi reflejo, me veo yo, atrapado en mi propia trampa al otro lado del cristal.
Entonces, desde adentro, desde ése estómago que me pulsa que soy yo, me oigo decir: sí no vas a hacer nada, entonces yo tomo postura en ésto. Y entonces él, yo y aquél, volvemos y dejamos a éso con ésas cosas en éselugar. Por el momento. Porque descubrí que me hace bien, pero en su justa medida, por pocas dosis.

Y que a veces dormir poco me hace mal (bien)

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